La verdad, nunca pensé que iría a contar esta historia, la cual me marcó de por vida, y la cambió para bien. Esto ya lo había posteado en el otro foro, pero da igual, ahí va.
Yo era muy joven, me preocupaba solamente por mi futuro laboral/estudiantil, no tenía hobbies, era un geek profesional. El punto es, que me enamoré, como cada ser humano que pisa esta Tierra, así que hice de todo por conquistarla, hasta que me rechazó, de forma muy brusca.
Ahí caí en una "total despair", divagaba por la ciudad como un zombie, lamentándome, y pensando qué de malo podría tener yo, que me rechazó. Así que, un día divagando como un zombie (valga la redundancia), me encontre con un amigo, que andaba con una Kerrang! en la mano. Me vió tan triste que me prestó la revista y me dijo "ya sé que no los has escuchado, pero no te vendría mal desahogarte", y se fue.
No entendí toda esa palabrería en un principio, pero me arriesgué de todas formas. Me fui de cabeza al compu, bajé el Ares y empecé a descargar como loco temas de Slayer, Buckethead, Tenacious D, y pro supuesto, de mi doncella. Cuando los escuché dije "Wow, así es como se toca!!!!".
Así es, me refugié en el metal como pena de amor. Suena un poco cursi pero es mi verdad. Luego me daría cuenta que el heavy metal no es sólo un estilo de música, es un estilo de vida, un estilo de educación máxima que no es para cualquier persona inculta sin conocimiento ni oído musical.
Maravillado por esto, compré mi primera guitarra eléctrica, pero eso es ya otra historia...
_________________

"...And the meek shall inherit the Earth"